Nota: Estoy reviviendo enlaces, agregando discos y mejorando, en lo posible, la calidad de sonido. En este caso, agregué varios al post original escrito en Enero del 2008 luego de una actuación de Pedro Aznar en mi ciudad en la que Manuel García fue el telonero. Dejo a continuación el mentado post.
Después de una hora de espera bajo la lluvia finalmente logramos entrar. 'Vale la pena, vale la pena' me dice mi amigo Purplechild. Junto a él, Fernando asiente mientras por su rostro aún corren algunas gotas. Estoy mojado, cansado de tanto estar de pie y además tengo hambre, pero bueno, no todos los días viene Pedro Aznar a Temuco
Después de una hora de espera bajo la lluvia finalmente logramos entrar. 'Vale la pena, vale la pena' me dice mi amigo Purplechild. Junto a él, Fernando asiente mientras por su rostro aún corren algunas gotas. Estoy mojado, cansado de tanto estar de pie y además tengo hambre, pero bueno, no todos los días viene Pedro Aznar a Temuco
Afortunadamente el show comienza luego, lo suficiente como para que Panchito y Emerson nos dejen de joder desde la primera fila. Nosotros estamos en la penúltima, y la gente ya empieza a voltear la cabeza para ver a quiénes van dirigidos sus gestos de burla. Purplechild mira hacia el lado, el Feña busca algo entre sus zapatos y yo finjo que he visto a alguien conocido.
De pronto aparecen dos chicas en el escenario, una con un contrabajo y la otra con una minifalda que nos deja más helados aún (también trae un violín). Junto a ellas, dos tipos de los cuales no nos habíamos percatado, uno se acerca al micrófono guitarra en ristre.
- ¿Y éste, quién es? - pregunta Purplechild
- Ni idea, pero Aznar no es, pregúntale a Fernando - respondo.
- Tampoco sabe
El chico empieza a cantar y se nos despeja la duda.
Click
- Ni idea, pero Aznar no es, pregúntale a Fernando - respondo.
- Tampoco sabe
El chico empieza a cantar y se nos despeja la duda.
- ¡Es Silvio, huevón!
- Naa, ¡qué va a ser!
- ¡Oye! - me dice una rubia que está en el asiento de atrás - Se llama Manuel García.
- Gracias - me vuelvo hacia mi amigo y le doy la buena nueva - Se llama José García.
- Manuel - corrige ella.
- Naa, ¡qué va a ser!
- ¡Oye! - me dice una rubia que está en el asiento de atrás - Se llama Manuel García.
- Gracias - me vuelvo hacia mi amigo y le doy la buena nueva - Se llama José García.
- Manuel - corrige ella.
- Eso, Manuel
- Vale - el niño púrpura me mira fijamente y antes de que diga nada la rubia nuevamente nos socorre.
- Vale - el niño púrpura me mira fijamente y antes de que diga nada la rubia nuevamente nos socorre.
- Es el vocalista de Mecánica Popular.
- Ah, perfecto.
Las canciones se suceden con calma, sin sobresaltos, casi hipnóticas. Extrañamente, algunos versos quedan flotando en el aire negándose a desaparecer:
... yo sólo quiero que recuerdes eso
que fui un pasajero, allá entre tus sueños.
- Ah, perfecto.
Las canciones se suceden con calma, sin sobresaltos, casi hipnóticas. Extrañamente, algunos versos quedan flotando en el aire negándose a desaparecer:
... yo sólo quiero que recuerdes eso
que fui un pasajero, allá entre tus sueños.
Cuando termina su actuación, me quedo con esa sensación de bienestar que nos provoca una sorpresa agradable. Nunca había oído nada de Manuel García y sin embargo ahora sé que apenas llegue a mi casa buscaré su disco, y también sé que en lo que resta de invierno oiré cada tema cien veces. En ocasiones encontramos sin buscar, o sin saberlo. Y mientras miro a la violinista (no puedo evitar hacerlo) pienso en cómo será ella, ¿se le parecerá? ¿será más alta o más baja? o... Bah. ¡Qué importa! Cuando la encuentre la reconoceré de inmediato, apenas mire sus ojos me perderé en ellos y le hablaré de un cantautor que conocí de rebote, le diré que me aprendí varios de sus temas y ... ¿quieres escuchar uno?


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poderes sobrehumanos ni aparatos ultra modernos que le faciliten las cosas. Él es un simple mortal que un día se dio cuenta que no tenía la línea de la fortuna en su mano y decidió hacerse una con una navaja. Eligió ser el creador de su propio destino. Se equivoca y acierta, cambia de estados de ánimo, políticamente incorrecto a veces, coqueteando con una deliciosa doble moral en ocasiones. Pero siempre profundamente humano y por eso, tan cercano y entrañable.




ra sólo oscuridad. Ante eso, lo más razonable era esperar unos minutos hasta que la vista se acostumbrara. Lo más razonable digo, pero un puñado de adolescentes ansiosos lo menos que hacen en ese caso es razonar y los tropezones, porrazos y puteadas se convertían en la delicia de los demás espectadores. Pero bueno, era parte del encanto del cine de aquellos tiempos.
Este fin de semana, un tanto extraño, me dediqué a hacer limpieza y a ordenar un poco este baúl del ocio y me encontré con algunas sorpresas. El paso a mejor vida del link de este disco fue una de ellas, además de comprobar que lo había etiquetado equivocadamente. Como lo considero uno de los mejores discos del 2007, reviví el enlace, lo etiqueté como corresponde y me lo trajé para acá con post original incluido :)
na silla de ruedas de por vida, limitó sus capacidades creativas.


