Luego de que Talk Talk editara Colour of spring, Mark Hollis, y sus compañeros de ruta, Paul Webb (bajo) y Lee Harris (batería), más el productor Tim Friese-Greene, verdadero cuarto hombre del grupo, se encerraron en una iglesia abandonada durante más de un año, volviendo locos a los ejecutivos de su disquera que ansiaban nuevos singles como It's my life para lanzar al mercado. Pero los muchachos tenían otra idea en mente.Ya en temas como Renèe (It's my life 1984), April 5th, Chameleon day o Time it's time (Colour of spring 1986) y singles como For whats it's worth y John Cope, habían anunciado lo que pretendía hacer.
La primera evidencia de que las cosas tomaban un nuevo rumbo fue la entrega de un disco de sólo seis temas totalmente alejados de los convencionalismos y de lo esperado por el sello. Por si fuera poco el grupo anunció que no volverían a hacer presentaciones en público aduciendo a la imposibilidad de tocar esos temas en vivo y por último, al negarse a aceptar la edición de I believe in you por parte del sello que "necesitaba" algo parecido a un single, definitivamente las relaciones se rompieron. El delicado equilibrio en que convivían el mecantilismo y el arte no podía mantenerse por mucho tiempo.
Spirit of eden se convirtió en un disco de referencia obligada para los amantes de
l rock, en base de lo que después se llamaría post-rock, y para muchos, en uno de los mejores de la historia de la música. Además, es la primera parte de una trilogía que seguiría con Laughing stock (1991) y el disco solista de Mark Hollis que, a pesar de ser editado en 1998, continua una linea basada en la libertad de creación y la utilización de la música como medio de máxima expresión compositiva y conceptual, al igual que sus antecesores.Hay una consecuancia lógica en la creación de Laughing stock y Mark Hollis, ambos profundizan aun más en el concepto desarrollado en Spirit of eden: preferencia por el sonido acústico, apertura a la influencia de estilos que van desde el jazz al blues y por momentos, pasajes de improvisaciones propias de una jam session y todo esto aderezado con las letras y la voz de Hollis, que parecen estar dirigidas a ese espacio en el que emoción y razón se entrelazan sin problemas.
Han pasado diez añoz desde el lanzamiento del disco en solitario del vocalista de Talk Talk y al parecer no hay intención de su parte por grabar algo nuevo, tal vez nunca lo haga. Las referencias que se tienen de él hablan de su retiro, de su alejamiento definitivo de la industria musical y no se le puede culpar. Por lo menos nos dejó un disco de antología que recomiendo sí o sí escuchar a quienes no lo han hecho aun.
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ue nos grita a voz en cuello que los máximos responsables de lo que nos ocurra (o no) somos nosotros mismos y que basta de excusas, hasta Chameleon day y April 5th, donde el formato tradicional de canción pasa al olvido y se transforman en pensamientos inconexos susurrados sobre una nube de notas estremecedoras.