Parece ser que algunas sociedades están condenadas a perdurar en el tiempo... afortunadamente. Como comentaba en el post de Iron and Wine, el disco que grabó en conjunto con Calexico, debe ser uno de los más atesorables que he escuchado en mucho tiempo. Tiene la extraña virtud de lograr la complicidad casi inmediata entre quienes nos dejamos atrapar y sus creadores.
Es como un romance a hurtadillas: excitante, juguetón y ausente de falsas culpas. No tiene mucha duración y tal vez por eso lo disfrutamos a fondo en cada una de sus partes. Se nota dedicación al máximo, por lo t
anto, correspondemos de la misma manera, nos entregamos y nos dejamos llevar sin pensar nada más que en el momento, en las melodías y en los versos, que más que cantados, parecen ser susurrados por Sam Beam.
anto, correspondemos de la misma manera, nos entregamos y nos dejamos llevar sin pensar nada más que en el momento, en las melodías y en los versos, que más que cantados, parecen ser susurrados por Sam Beam.
Y como estoy convencido de que las buenas experiencias merecen ser compartidas y extendidas al máximo, además del EP, agrego la presentación en vivo de In the reins.
El disco es del 2005 y, además de los temas propios, incluye una versión de All tomorrow's parties de la Velvet Underground y una exquisita interpretación de uno de las canciones más bellas y memorables del rock: Wild horses, de los Stones.
El disco es del 2005 y, además de los temas propios, incluye una versión de All tomorrow's parties de la Velvet Underground y una exquisita interpretación de uno de las canciones más bellas y memorables del rock: Wild horses, de los Stones.
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suavidad de una voz sin apuros ni exigencias.