La vida es una madeja de coincidencias, o tal vez, somos nosotros los que hacemos coincidir las cosas; ¿quién sabe? puede que lo que ocurra en determinado momento o lugar realmente no tenga nada que ver con lo que se viva en otro pero, de alguna manera, igual los relacionamos. Nuestro deseo de entender las cosas llega a límites insospechados y si es necesario adaptar la realidad a nuestro parecer, lo hacemos sin ningún asco.
No es posible que algo se escape a nuestro entendimiento, más aun si nos creemos capaces de entender lo

que los demás no. Nos olvidamos que somos sólo
"polvo en el viento", una mota de algodón en el infinito, y que cada día nos sorprende algo nuevo; cada día nos damos cuenta de lo ignorantes que somos y, aun así, continuamos empecinados en demostrar esa ignorancia a todo aquel que se arriesgue a prestarnos atención. Al final, la realidad termina siendo no como es, sino como debería ser.
Todo esto a propósito de un comentario de mi amigo
La Maldad, en el que me invita a visitar un blog en el cual se encuentran libros de
Edgar Allan Poe. Coincidentemente con esto, luego de releer
La Niebla de
Stephen King, sentí el deseo de enfrascarme en algo más de raíz. Algo, o alguien, que fuera
"el" punto de referencia obligado. ¿
Lovecraft? ¡no!, no da para tanto.
Poe si, sin discusión.
Entonces la recomendación de mi amigo me vino como anillo al dedo. Ha sido una delicia volver a vivir, porque eso es lo se hace al leer a
Poe, los ambientes, las sensaciones y la angustia a flor de piel a que nos lleva, y estos días lluviosos y melancólicos de mi volcánico país se prestan para eso.
Y como no quiero ser el único engatusado por la imaginación de este genio, dejo para vosotros, oh queridos lectores (si es que los hay), el enlace de mi colección de libros suyos. Están todos los clásicos (El cuervo, el barril de amontillado, El hundimiento de la casa de Usher, etc) y, además, la primera parte de
Haunt of horror , comic basado en relatos de
Poe y con los dibujos de
Richard Corben. En este volumen se encuentran
La durmiente, El cuervo y El gusano conquistador.
