
La sociedad moderna surgió cuando los hombres se negaron a aceptar la predestinación
Es así, la modernidad y lo que esta conlleva, es un gran acto de rebeldía contra el destino obligatorio, contra la sumisión a los designios o los caprichos de los dioses, contra el fatalismo que llevaba a nuestros mayores a decir suspirando cuando ocurría una desgracia:
“Se ve que estaba escrito”. Nos negamos a aceptar que nada en nuestra vida esté escrito de antemano, inaccesible a la soberanía de nuestra voluntad.
El mundo moderno ha sido hecho por quienes se negaron a aceptar la predestinación, a obedecer lo establecido; por quienes se atrevieron a decir lo que estaba prohibido y a romper con lo que se esperaba de ellos. Por los impíos y los iconoclastas, los que no aceptaron que las desigualdades y las injusticias formaban parte del orden natural de las cosas, que la pobreza era un castigo de Dios y la monarquía un designio divino; que los negros habían nacido para ser esclavos y las mujeres para servir al varón y criar a sus hijos.
Este mundo moderno ha sido creado, en parte, también por la literatura, y en ella el héroe es casi siempre un rebelde que actúa a contracorriente, un inadaptado que pone en cuestión las reglas sagradas para otros, que rompe con su vida obligatoria y se empeña en construirse otra. Y por la
Música, donde la rebeldía se “rompe” en millones de expresiones, de experimentaciones cada una más loca que otra, donde el conformismo es
nulo, al menos dentro de aquellos grupos que aman lo que hacen y no se encasillan en el estilo de moda, sino, rompen barreras temporales y evolucionan.
En 1994, un grupo de York, Pennsilvania, decidió hacer algunos experimentos en cuanto a lírica, música, y composición. De esta experimentación salió uno de los mejores álbumes de rock alternativo (así es, clasificado como rock alternativo porque otra opción no había, salía de lo común).
Throwing Copper fue un suceso que marcó la pauta para muchos grupos que surgirían después. Si bien adoptó un tanto del
grunge que explotaba en las radios en los 90’s, rápidamente marcó la diferencia al adoptar una letra
“legible” pero armónica (
Ed, el vocalista, debe ser de los mejores compositores modernos) y desgarrar la voz en cada uno de los temas haciéndolos, entre dramáticos y furiosos y sobre todo
creíbles.
No exagero al decirles que escuchar uno de los temas de este hermoso álbum es vivir emociones intensas: el amor a la Tierra, a la vida, y a la pareja, en este último caso tomando una relación sentimental como un todo compenetrado con la creación.
Live supera la barrera del tiempo y el espacio, y simple y sencillamente, o nos teletransporta a aquél mundo que teníamos de niños cuando hablábamos con los animales y las plantas y nos sentíamos parte de ellos como si fuéramos todos uno solo, o nos incita a reconocer que
es así (pensando en global) como deberíamos interactuar entre nosotros.
“La sociedad moderna surgió cuando los hombres se negaron a aceptar la predestinación”
Live, entre muchas cosas, se negó y se niega a vivir en un futuro sombrío y así lo predica.
Es siempre reconfortante saber que para mucha gente la modernidad va de la mano con la vida.
Live es de esa mucha gente.
Lucybel